viernes, 25 de mayo de 2018

21 maneras de hervir una rana - Rafa Moya


Título: 21 maneras de hervir una rana
Autor: Rafa Moya
Publicación: Autopublicado, noviembre de 2017
Páginas: 232

Si ponemos una rana en una olla con agua hirviendo, inmediatamente intenta salir, pero si la ponemos en agua a temperatura ambiente, y no la asustamos, se queda tranquila y a medida que la temperatura aumenta, la rana está cada vez más aturdida y aunque nada se lo impide, se queda ahí y hierve. Reaccionamos a los cambios bruscos, al dolor repentino, pero no a los cambios progresivos que pueden llevarnos a una situación insoportable.

21 Maneras de hervir una rana de Rafa Moya contiene veintiún relatos inquietantes que hierven lentamente en la olla de la empresa hasta provocar una ebullición de los aspectos más relevantes de este mundo: la competitividad, la motivación, el liderazgo, el poder, la envidia, el lenguaje empresarial, la estupidez, el aburrimiento, la burocracia, el machismo y todo aquello que hacen de la empresa (y de la vida) un lugar idóneo para hervir ranas sin ninguna compasión. Todo ello narrado a través del humor negro, el sarcasmo, la ironía y una sutil perspectiva crítica con el fin de que el lector pueda mirar a su alrededor y saltar de la olla antes de que hierve.

Mis impresiones

A Rafa Moya le conocí hace un par de años con Hormigas en la playa, una novela que una sorpresa muy agradable y que disfruté bastante. Si anteriormente nos dejaba una historia de suspense psicológico ahora opta por una colección de relatos con un toque muy peculiar.

21 maneras de hervir una rana es una compilación de relatos que va a representar diferentes situaciones y circunstancias que pueden darse o vivirse en el mundo laboral actual. Nos encontramos en un momento en que es difícil encontrar un trabajo pero también en el que es complicado mantenerlo. La competitividad, los extenuantes horarios laborales, el afán de liderazgo, las tensiones, los enormes objetivos a cumplir hacen que muchas personas se sientan estresadas y abrumadas por ello. Cuesta mucho hacerse un hueco y hay que mantenerlo como sea. Y a quien no le ocurra todo esto puede considerarse afortunado.

Rafa Moya toca el tema desde un punto de vista muy crítico pero utilizando un sentido del humor muy negro e histriónico. Así en estos relatos encontraremos paradojas, obsesiones, frustraciones que llevarán a sus personajes a traspasar ciertos límites. Algunos de estos personajes se sienten atrapados en enormes empresas para las que no son más que objetos de producción, no existen las concesiones y cada uno escapa como puede.

Así por ejemplo en El clip conoceremos a Armando, un cuarentón soltero que comienza por llevarse a casa un clip de la empresa. Un objeto tan simple y cotidiano en su día a día. Pero no es uno de los pequeños sino uno de esos grandes, fuertes y elegantes. Al principio tiene la intención de devolverlo pero con el tiempo la sustracción se convertirá en un vicio que acabará de forma desmesuradamente trágica.

En Un día laborable un trabajador normal y corriente recibe un correo de su jefe en el que hecha la bronca a todos sus empleados por un proyecto que no ha salido como debería.  Muy molesto e incluso enfadado comienza a enviar correos maleducados haciéndose pasar por sus compañeros.

En La decisión de Víctor nos encontramos a un hombre hastiado y cansado que está a punto de abandonar a su familia. Una decisión que a su mujer no le gusta nada y que va a pagar muy caro.

En Kamilah un programador con mucha experiencia laboral se enfrenta a una nueva aplicación que en principio tiene muy buen aspecto. El manejo es fácil y se siente a gusto. Tanto le gusta Kamilah que se encariña demasiado con ella.

En Tres por planta nos encontramos a una mujer que trabaja en la limpieza de un edificio y por fin ha puesto fin a uno de los mayores problemas que ha tenido durante el año que lleva en plantilla. Y es que uno de los empleados se meaba siempre fuera. Y la forma que ha tenido de hacerlo no ha sido nada convencional.

No todos estos cuentos tienen la misma extensión. En general no son extensos algunos de ellos ocupan solo una página. Y como suele suceder en las compilaciones siempre hay algunos que te gustan más que otros y aunque también me ha sucedido eso en general no hay ninguno que se me hiciera tedioso.  Algunos presentan situaciones violentas, otros extravagantes, algunas desmesuradas, otros te dejan un final sorprendente y en todos ellos está presente el sarcasmo y en algunos un sentido del humor muy negro que a mí particularmente me ha gustado.

El estilo de Rafa Moya es muy directo, cercano y natural. No se pierde en elementos innecesarios y va al grano. Es un libro que he ido leyendo poco a poco en diferentes momentos y días que es como suelo leer los relatos pero también porque creo que al tratar un único tema, con personajes en situaciones parecidas se disfruta más en pequeños sorbos. Quizás de una sentada se me hubiese hecho algo repetitivo. Pero vamos que ya esto va en gustos particulares y de entrada no era uno de los temas que más disfruto. O quizás sea que tampoco me veo reflejada en ese ambiente laboral tan tenso y tan oprimente que viven sus personajes.

Conclusión

21 maneras de hervir una rana es un conjunto de relatos que ambientados en el mundo laboral nos deja diferentes vivencias y situaciones de unos personajes que van traspasando los límites convencionales de enfrentarse a las cosas. Un libro en conjunto entretenido, que tiene algunos relatos muy originales y que he disfrutado. 

jueves, 24 de mayo de 2018

El salón de baile - Anne Hope


Título: El salón de baile
Autora: Anna Hope
Publicación Duomo, 2018
Páginas: 400

Altos muros los separan, pero una vez a la semana ellos pueden bailar.

1911. En un hospital psiquiátrico junto a los páramos de Yorkshire, hombres y mujeres, separados por muros y ventanas, se encuentran una noche por semana en un salón de baile magnífico y elegante. Allí, se reúnen para bailar mientras la orquesta interpreta piezas de Strauss. Durante una de estas veladas, Ella y John bailarán, y sus vidas cambiarán para siempre. Porque los más grandes deseos siempre sobreviven, incluso allí donde parece imposible.

Mis impresiones

Según ella misma nos confiesa, Anna Hope se ha inspirado en la historia de su tatarabuelo para escribir El salón de baile. A la autora de pareció una historia muy emotiva e indagó en sus notas y en los registros oficiales para construir su relato siendo una especie de homenaje al mismo.

“–¿Te vas a comportar? –resonó la voz del hombre–. ¿Te vas a comportar?
Ella hizo un ruido. Podría haber sido un sí. Podría haber sido un no, el caso es que le arrancaron la manta de la cabeza y jadeó en busca de aire.”

Nos encontramos en Yorkshire en 1911. Ella Fay es una joven irlandesa a la que han enclaustrado en el hospital psiquiátrico de Sharston por un episodio en que el que ella rompió unos cristales en la fábrica donde trabajaba. En condiciones muy duras de trabajo se asfixiaba y necesitaba aire.

El lugar es un enorme edificio en el que encierran a hombres y mujeres que nunca llegan a mantener contacto. La vida en el hospital no es fácil, trabajo duro, un trato poco humano y la soledad. Los internos comentan que ex imposible salir de allí. Salvo los viernes, que son aquellos días en que les permiten asistir a un baile que se celebra. Al mismo tiempo ese día sirve al doctor Muller para experimentar sus teorías sobre la influencia de la música en la mente. Es una de esas noches cuando Ella conoce a John. Poco a poco los dos irán estableciendo una relación que hace que su día a día se vuelva un poco menos abrupto.

El salón de baile nos va a narrar una historia tan dura como emotiva. Conoceremos la vida en el sanatorio a través de tres de los personajes que protagonizan la historia. Ella, una joven que ha pasado toda su vida trabajando. Y de pronto se ve encerrada sin entender muy bien los motivos. Ella no ha hecho nada. Al principio se siente muy perdida hasta que se encuentra con otra paciente y le ayuda a comprender y sobrellevar su estancia allí. John tampoco puede decidir mucho sobre su vida. No tiene más opción que trabajar en lo que le obligan. Ambos se conocen en el salón e baile y poco a poco comenzarán a establecer una serie de lazos afectivos que les aportan una ilusión por vivir.

Hay un tercer puntal en la novela que es el doctor Charles Muller. Un médico convencido de los efectos positivos de la música en los enfermos mentales. También le resulta muy interesante trabajar sobre el concepto de la eugenesia, ahora que se ha abierto un debate social en torno a ello. Y para ello experimenta con pacientes como si fuesen objetos y no personas.
Estos y alguno que otro más están muy bien trabajados y dibujados haciendo que el lector los comprenda muy bien. Parece que no hay motivo para que algunos de ellos permanezcan allí encerrados. Aunque esta profundización tan grande en los personajes hace que la novela tenga poco ritmo.

Me ha resultado muy interesante conocer la parte histórica real a la que hace alusiones esta novela. El manicomio en donde transcurre la acción fue real aunque la autora se toma ciertas licencias literarias y lo moldea a su gusto para transformar la historia. Situado en las afueras de una pequeña aldea funcionó desde finales del siglo XXI durante muchísimos años. Allí no solo se llevaban a personas con problemas mentales sino también a indigentes o a quienes cometían algún error. En el enorme edificio hombres y mujeres vivían separados y sin poder tener ningún contacto. Ellas trabajan en el interior y ellos desarrollaban sus cometidos en el exterior.

A pesar de esta transformación de la realidad hay un tema que es verídico. Es la eugenesia en Inglaterra. Hubo muchos políticos, entre ellos Churchill, que apoyaban la esterilización de personas consideradas poco aptas para la sociedad. Me estremece las muchas barbaridades que se han cometido a lo largo de la historia con este tipo de enfermos. No se conocía la mente, de hecho, sigue siendo un gran misterio pero en épocas anteriores se intentó atajar de una forma brutal.

La novela tiene algo mágico y muy especial que flota en el ambiente. Una atmosfera delicada y muy íntima. Está muy bien narrada y resulta agradable su lectura. Sin embargo también he echado en falta que sucedieran más cosas. La trama no está muy definida y se centra más en los personajes que en desarrollarla. Me ha dejado la sensación de que le ha faltado un poquito más de ritmo.

Conclusión

El salón de baile es una lectura de ritmo sosegado, agradable y muy bien narrada que nos indica que el amor puede hacernos ver las cosas de un forma distinta.

miércoles, 23 de mayo de 2018

Buscando Mercy Street. El reencuentro con mi madre Anne Sexton - Linda Gray Sexton


Título: Buscando Mercy Street. El reencuentro con mi madre Anne Sexton
Autora: Linda Gray Sexton
Publicación: Navona, marzo de 2018
Páginas: 510

Universalmente aclamadas por la crítica, las memorias de Linda Gray Sexton son un relato honesto e implacable del amor angustioso y feroz que unió a una mujer brillante y difícil con la hija que dejó atrás. Linda Sexton tenía veintiún años cuando su madre se suicidó. Ahora mira atrás, recuerda e intenta reconciliarse con la vida de aquella.

Porque la vida con Anne era una mezcla salvaje de depresión suicida y felicidad maníaca, conducta inapropiada y viajes de medianoche a la sala psiquiátrica. Anne enseñó a Linda cómo escribir, cómo mirar y cómo imaginar. Solo Linda podía escribir un libro que capturara de manera tan vívida los detalles más íntimos y las emociones más profundas de su vida conjunta. Buscando Mercy Street habla a todos los que conocen el dolor de la infancia imperfecta.

Linda Gray Sexton, nacida en 1953, es hija de la poeta Anne Sexton, ganadora del Premio Pulitzer en 1967. Además de estas memorias, ha editado algunas obras póstumas de su madre y ha publicado también cuatro novelas propias: Rituals (1983), Points of Light (1988), Mirror Images (1990) y Private Acts (1993).

Mis impresiones

La literatura puede servir para muchas cosas. Puede entretenerte, puede ayudarte a evadirte, puede ser un instrumento para aprender y también puede ser una buena manera de sacar todo lo que uno tiene dentro. Y precisamente esto es lo que representa este libro. Un ejercicio para exteriorizar las vivencias de su autora para intentar librarse del sufrimiento.

Linda Gray es la hija de la reconocida poeta Anne Sexton, que fue ganadora del Pulitzer en 1967. No es su primer trabajo pero sí es su obra más íntima y la más reflexiva porque en ella analiza tanto su vida como la de su madre haciendo hincapié en la relación entre las dos. Según ella misma nos cuenta la obra nació como una carta a su madre que murió en 1974, la última vez que intentó suicidarse. Linda tenía tan solo veintiún años. La obra fue publicada veinte años después y supuso una revelación. Fue un éxito pero también controvertida por algunas de las cosas que contaba. Se enfrentó a algunos miembros de su familia que no vieron con buenos ojos que el mundo conociese sus intimidades.

“La carta, escrita en papel amarillo de tamaño legal, estaba doblada muchas veces, como si hubiera estado en un sobre. Estaba en mi armario vestidor, encima del alijo de cartas que guardaba en una caja de metal rectangular que me había pertenecido desde que tenía doce años, un baúl de los recuerdos para mis documentos más importantes y privados; un sobre con un mechón de pelo que mi madre me cortó el día de la madre de 1963; el registro de todo el dinero que había ganado trabajando de niñera para sufragar el coste de los campamentos de equitación durante los veranos de mi adolescencia, mis notas del instituto, las cartas de un chico al que quise.”

Es también a partir de una carta escrita por su madre la forma en que esta autora comienza a relatarnos la relación entre ellas. Una carta que Linda relee con cuarenta años y que le lleva a comprender muchas cosas. Una carta que le hace ponerse a escribir y sacar todo lo que lleva dentro. Una vida durísima y trágica con una madre con problemas psicológicos con los que toda la familia tuvo que luchar. Anne entraba y salía de sanatorios mentales y hospitales psiquiatricos, no podía soportar a sus hijos pequeños y los desterraba con familiares, tuvo una relación turbulenta y tormentosa con su marido y encontró en la poesía, recomendada por su psiquiatra, una forma de explicarse a sí misma. Y lo que comenzó como un desahogo, una forma de tranquilizar sus nervios terminó convirtiéndola en una gran poetisa, controvertida y reconocida a la vez. Pero nunca llegó a ser la madre que sus dos hijas necesitaban. Porque todo empezó justo cuando Linda, la primera de ellas, nació. En aquel momento se atribuyó a la “histeria de las mujeres” pero más tarde fue diagnosticada de depresión postparto y trastorno bipolar.

Anne intentó quitarse la vida varias veces. De hecho, en algún pasaje del libro Linda cuenta que Vivian con la muerte acechando cada minuto de su existencia, esperando esa llamada que anunciara lo que tanto temían. Fue una mujer con una vida y un interior complejo. En la novela leeremos recuerdos muy dolorosos y escenas que te sobrecogen. Desde los abusos sexuales (aunque la autora no los catalogue como tal) hasta gritos, pelas, golpes, borracheras, insultos y desafecto. Sobre todo con un marido superado por las circunstancias. También nos habla de las relaciones de su madre con otras mujeres. Fue muy amiga de Sylvia Plath, otra autora con problemas de depresión y que terminó con su vida. Y todo eso que Sexton llevaba dentro lo plasmó en sus poemas llenos de temas tabúes que hasta el momento nadie se había atrevido a tocar.  

De todo esto ya se puede suponer que la vida de Linda no fue fácil. Su infancia estuvo marcada por la tragedia, por los problemas, por el desafecto maternal. En diversos periodos de su vida fue cuidada por sus abuelos, para alejarla de su madre que representaba un peligro para ella. En estas memorias mucha gente se vio reflejada. Ese dolor del abandono, la necesidad de su madre y al mismo tiempo ese odio por las cosas que no debió ver, sufrir ni oír. A pesar de todo hubo momentos y recuerdos felices, de complicidad y de aprendizaje. Al fin y al cabo es inevitable ese legado de madre a hija que convirtió también a Linda en escritora. Y Linda a pesar de todo consiguió seguir adelante.

Es difícil leer estas memorias por su dureza, por la forma descarnada en que se cuentan y sin embargo la autora tiene una manera maravillosa de contarlo. Con mucha elegancia, con cierto lirismo en ocasiones, con franqueza y transparente te atrapa. Sus emociones a veces contradictorias están reflejadas con bastante exactitud y es imposible no meterse en su piel.

Conclusión

Buscando Mercy Street es una obra a la que considero que merece la pena darle una oportunidad. Un libro duro, descarnado y doloroso. Pero también todo un testimonio de fuerza y superación.