miércoles, 26 de abril de 2017

La vieja tierra - Dörten Hansen



Título: La vieja tierra
Autora: Dörte Hansen
Publiación: Maeva, marzo de 2017
Páginas: 269

Hace más de sesenta años que Vera Eckhoff vive en una casa en el campo. Está situada en una fértil región del norte de Alemania cercana a Hamburgo, llena de manzanos y cerezos, llamada la Vieja Tierra, que se extiene a orillas del río Elba. Llegó allí de niña, refugiada junto a su madre, luego se quedó a vivir y trabajó como dentista, pero durante toda su vida se ha sentido forastera en el pueblo.

Un día sin previo aviso, otros dos «refugiados» se presentan ante la puerta de su casa: Anne, sobrina de Vera, y su hijo pequeño, León. Anne ha decidido abandonar el barrio residencial donde vivía en la cercana Hamburgo, huyendo ee padres ambiciosos que pasean a sus hijos como si fueran trofeos y de su pareja, que se ha enamorado de otra.

Mis impresiones

La vieja tierra es la primera novela de Dörte Hansen, una peridista y editora alemana. Con ella ha obtenido un gran éxito habiendose publicado la novela en varios paises. A mí esta novela me llamó incialmente la atención por su portada. Me pareció muy bonita y está sensación inicial se vio completada con el argumento, que me resultó atractivo.

“Algunas noches, cuando la tormenta venía del oeste, la casa gemía como un barco zarandeado de un lado a otro por la mala mar. Las ráfagas de viento chirriante no dejaban de azotar sus viejos muros.
Así chillan las brujas cuando las queman, pensaba Vera, o los niños cuando se pillan los dedos.”

La vieja tierra comienza cuando Hildegard von Kamcke y su hija Vera, de cinco años, llegan a una granja en la región de Altes Land, a orillas del río Elba. Las dos proceden de Prusia Oriental y van huyendo de la guerra. A Ida Eckhoff, la propietaria de la granja, no le hace mucha gracia estas dos nuevas inquilinas y no las recibe con mucha hospitalidad. Sin embargo, ellas no están dispuestas a marcharse.

Sesenta años despues Vera sigue viviendo en la granja y es a ella a quien le toca acoger en la misma granja a otras dos personas que van huyendo. Se trata de su sobrina Anne, que ha abandonado Hamburgo tras ser abandonada por su esposo, y su hijo León.

La vieja tierra es una novela tipo saga familiar más bien de personajes que si bien su arguemento es sencillo te va dejando muy buen sabor de boca en cada página que van leyendo. Y digo que su argumento es sencillo poruqe en ella no hay grandes tragedias ni episodios tremendamente dramáticos pero la autora te va conquistando con las cotidianidades de un grupo de personajes que viven en una misma regíon.

Así Altes Land (que significada “Tierra Vieja”) se convierte en una protagonista más de la historia. Es una región que se ubica en el sureste de Hamburgo y en la que se habla el bajo aleman. Esta junto al río Elba es una zona de tierras muy fértiles en la que se pueden econtrar ríos y canales, con granjas tradicionales rodeadas de arboles frutales. Es en una de ellas el lugar en el que vamos a conocer a Vera y Anne. Y me ha encantado el concepto que la autora crea de tierra, raíces y hogar con unos personajes que no tienen ese sentimiendo de pertenencia real en ningún lugar. Los tiempos cambian como lo hace la forma de vida de unos y de otros y sin embargo la tierra permanace.

Dos personajes de dos generaciones diferentes cuyas vidas también lo han sido. Lo unico que tienen en común es que ambas en algun momento de su vida han tenido que huir. Vera, hija de aristocratas, de la II Guerra Mundail y Anne de una vida frustante que le genera una gran insatisfacción personal. Conocemos dos personajes que han tenido o tienen que luchar contra las dificultades propias de la época en que viven. Y a través de ellas iremos conociendo los entresijos de las mujeres de una misma familia (Hildegard, Marlene, Ida).

Vera es un personaje que me ha gustado mucho. Una mujer nada convencional que ha crecido en unas condiciones que tampoco lo fueron (su madre la abandonó y se crio con su padrastro con quien llevaba una vida completamente desordenada). Ha ido organizando su vida como ha querido sin importarle lo que pensaran los demás. Ahora es odontóga y tiene una existencia bastante solitaria. Y Anna, que se dedica a la múscia pero no de la froma en que le gustaria, en cambio se ve demasiado sujeta a las apariencias que hay que guardar, al comportamiento que se espera de ella desde que era una niña y se vio eclipsada por el talento de su hermano.

Pero no son ellas las únicas protagonistas de la novela. Iremos conociendo también la vida de un colorido mosaico de persnajes a través de los cuales nos muestra como se vive en ese entorno rural en el que se contextualiza la historia. Las relaciones que se establecen entre sus vecinos, sus problemas o preocupaciones, la llegada de nuevas personas y ese cambio generacional que se va produciendo de padres a hijos.

La novela comienza desdoblada en dos lineas argumentales y dos epocas para terminar uniendose en una sola. De finales de los años cuarenta hasta el presente donde se desarrolla el grueso de la historia. El estilo de la autora es directo, depurado y sereno. No es una novela en la que exista mucha acción pero como he dicho antes, te va conquistando por los pequeños acontecimientos que suceden a sus personajes.

Conclusión

La vieja tierra es una novela que te lleva por una lectura amena y agradable. Con personajes muy buen construídos nos habla del desairrago y como las diferentes generaciones se enfrentan a los problemas que marcan sus épocas.






martes, 25 de abril de 2017

Una promesa en el fin del mundo - Sarah Lark



Título: Una promesa en el fin del mundo
Autora: Sarah Lark
Publicación: Ediciones B, marzo de 2017
Páginas: 440

Sarah Lark vuelve con la esperada continuación de la trilogía de la Nuble Blanca…

En plena Segunda Guerra Mundial, dos hermanas polacas, Helena y Luzyna, lo han perdido todo. Sin padres ni un hogar adonde ir, son embarcadas hacia un campo de refugiados de Irán, donde sobreviven como pueden. Pero al saber que algunos huérfanos están siendo recolocados en Nueva Zelanda, Helena alberga esperanzas de ser uno de los niños seleccionados, hasta que los oficiales le informan de que solo hay espacio para su hermana pequeña, Luzyna.

La mañana en que Luzyna debe embarcar, Helena se hace pasar por ella. Pero los horrores de la guerra –y la culpa por haber abandonado a su hermana– siguen a Helena en su viaje hacia una nueva vida, que se acrecientan cuando un hombre relacionado con su pasado se cruza en su camino.

Una vez en Nueva Zelanda, donde se siente bien acogida, los traumas que Helena ha sufrido alteran su paz y marcan su pasión por James McKenzie, el encantador y joven piloto de las fuerzas aliados. Pero ella intentará eludir la sombra de su pasado y construir un futuro que asegure un nuevo amor, una nueva familia y, en definitiva, una nueva vida en esa nueva patria.

Mis impresiones

Ya sabéis que soy fiel seguidora de Sarah Lark. He leído todas sus bilogías y trilogías desde que hace ya algunos años descubrí En el país de la nube blanca y me quedé prendada de estas historias de aventuras y dramas que me hacían soñar y me llevaban a paisajes exóticos. Lark fue una de las creadoras del género conocido como landscape y para mí una de las mejores. Este pasado mes de marzo se ha publicado Una promesa en el fin del mundo que anuncian como la continuación de la trilogía En el país de la nube blanca. Mi sorpresa fue mayúscula porque la creía ya cerrada y concluida.

La historia comienza en julio de 1944 en un campo de refugiados de Teherán en Persia. Allí viven las hermanas polacas Helena y Luzyna, víctimas de la II Guerra Mundial. Las dos han logrado sobrevivir a un campo de trabajo en Siberia (en donde Stalin había deportado a gran parte de la población de Polonia como consecuencia de la alianza con Hitler) pero han perdido a sus padres. Ahora la vida en este otro campo no es tan dura como en el gulag pero las muchachas no tienen esperanzas. Cuando Helena, de diecinueve años, se entera de que Nueva Zelanda está acogiendo a refugiados huérfanos de menos de dieciséis años inmediatamente convence a su hermana de que allí puede encontrar un buen futuro.

Sin embargo la mañana en que el barco ha de zarpar, Luzyna no se presenta y Helena decide ocupar su puesto. Su mentira tendrá consecuencias pero gracias a ella podrá emprender una nueva vida…

Lo primero que me sorprendió de esta novela fue su arranque en la II Guerra Mundial. Y si bien no es una parte con peso definitivo en la novela me ha gustado encontrarme con ella. No conocía el hecho de que al romper Hitler su pacto con Stalin, este se anexionó a Los Aliados y trasladó a los deportados de los gulags hacia campos de refugiados en Persia. Tampoco tenía constancia de la colaboración neozelandesa que acogió a más de setecientos huérfanos de guerra en una pequeña ciudad de la Isla Norte llamada Pahiatua, que es el lugar al que llega Helena.

Allí la joven se reencontrará con las siguientes generaciones de las familias creadas por  Gwyneira y Helen, las dos muchachas que partieron desde Londres en En el país de la nube blanca para casarse con un completo desconocido en tierras neozelandesas. Por ello esta novela no es una continuación en el sentido estricto de la palabra. Sí que nos encontraremos a sus nietas Lilian y Gloria que protagonizaron El grito de la tierra, la tercera entrega, a través de James Mackenzie, un joven piloto de aviación que ha luchado en la guerra. Me ha sorprendido que me acordara perfectamente de toda su historia.

Helena es el personaje que protagoniza la novela mientras que a su hermana Luzyna Sarah Lark la deja atrás (quizá retome el personaje en una segunda parte). Helena es una muchacha que con tan solo diecinueve años lo ha perdido todo, salvo a su hermana. Por eso se aferra ella pero las muchachas no pueden ser más diferentes. Helena es práctica, racional, prudente  y con los pies en la tierra mientras Luzyna solo quiere vivir el momento y no agradece nada de lo que se hace por ella. Es la razón por la que Helena decide ocupar su lugar en el barco. Helena es un personaje al que iremos viendo crecer, que pasará sus malos momentos, se recuperará de las caídas que va sufriendo y se quedará asombrada cuando conozca la vida en nueva Zelanda.

Las novelas de Sarah Lark se caracterizan por incluir parte de la historia y la cultura del lugar donde se desarrollan. En este caso volvemos a Nueva Zelanda pero casi cien años después del punto en el que comenzó la primera trilogía. Desde entonces el país y los maoríes han cambiado. Las relaciones con los pakeha (los blancos) siguen siendo complejas (tradicionalmente estaban enfrentados por las tierras) aunque los más jóvenes han abandonado los marae para trabajar en las fábricas de las ciudades cuyas condiciones laborales son bastante precarias al igual que ellos no acaban de adaptarse al sistema. Mientras los ancianos intentaban conservar sus costumbres, creencias y estilo de vida. Todos estos cambios los trata Lark en la novela y como siempre tan ligado a la ficción que no te das ni cuenta de que te está contando parte de la historia del país.

Si estamos acostumbrados a novelas que tienen bastante grosor Una promesa en el fin del mundo no lo es tanto ya que no supera las 450 páginas. Su estilo narrativo sigue siendo sencillo, construye bien sus personajes, recrea perfectamente los escenarios y lo hace de forma tan ágil que cuando te das cuenta practicante se ha acabado la novela. Si es cierto que la estructura no presenta nada novedoso. Las subtramas son fieles al estilo de la autora aunque para mí no representa ningún problema porque me encantan.  

Conclusión

Me ha gustado volver a Nueva Zelanda y encontrarme con esa referencia de la primera trilogía que leí de Lark. Una promesa en el fin del mundo es una novela en la que encontraremos aventuras, dramas personales y un poco de historia narrado como siempre de forma atractiva y muy amena.


lunes, 24 de abril de 2017

El libro de los espejos - E. O. Chirovici



El libro de los espejos
Autor: E.O. Chirovici
Publicación: Literatura Random House, abril de 2017
Páginas: 320

Cuando el agente literario Peter Katz recibe un manuscrito titulado El libro de los espejos, no puede evitar sentirse intrigado por lo que encuentra en él. Se trata de las memorias de un tal Richard Flynn, y en ellas habla de su época como estudiante en la Universidad de Princeton en la década de los ochenta, al tiempo que relata su estrecha amistad con otra estudiante y su relación con el profesor Joseph Wieder, un reconocido psicoanalista especializado en la pérdida de la memoria.

En el manuscrito, Flynn vuelve a los detalles olvidados de aquellos meses para contar la verdad sobre un trágico suceso que tuvo lugar la víspera de Navidad de 1987, hace más veintisiete años. Pero el manuscrito termina de forma abrupta y el agente literario se obsesiona por desenterrar la verdad. No será el único: un periodista de investigación intenta reconstruir los hechos y el detective original del caso, ya jubilado, pretende resolverlo antes de que el Alzheimer devore sus recuerdos.

Mis impresiones

Me gustan los thrillers… los psicológicos. Los sin que haya necesidad de acción, sangre o grandes crímenes te introducen en una atmosfera de suspense y te intrigan desde la primera página. En esta línea va El libro de los espejos, la primera obra del periodista E. O. Chirovici que se publica en español.

La novela comienza cuando Peter Katz, agente literario, recibe una curiosa carta de un hombre llamado Richard Flynn. En ella además de presentarse como publicista confiesa su vocación frustrada por la escritura. A pesar de sus intentos ninguno de sus textos había logrado publicarse. Junto a esta carta el editor recibe también un manuscrito titulado El libro de los espejos escrito por el mismo hombre. En él cuenta una parte de su vida ocurrida en 1987, el último año que estuvo estudiando en Princetown.

Esa historia, ya antigua, comenzó al conocer a una estudiante de psicología llamada Laura quien le puso en contacto con el profesor Joseph Wieder para que trabajara para él. En aquel momento Wieder era una figura muy destacada en el mundo de la psiquiatría y que se encontraba inmerso en unas investigaciones secretas sobre la memoria y el análisis de los recuerdos. Flynn se enamoró perdidamente de Laura y a Wieder le profesaba una gran admiración.

Este es el punto de partida de una historia que se divide en tres partes y es relatada a través de tres narradores diferentes que irán poniendo las piezas de un misterioso puzle. Porque El libro de los espejos comienza con el manuscrito de un hombre en que cuenta una parte de su vida lo que nos llevará a un asesinato que no llegó a resolverse. Pero este se encuentra inacabado y falta una parte muy importante. No os voy a decir ni quien ni como pero sí que es una de esas novelas cuyo argumento te atrapa, te intriga y comienzas a intentar descifrar el misterio por ti mismo.

“Nuestra memoria no es una cámara de video que graba todo lo que pasa ante la lente, Richard, sino algo más parecido a un guionista que hace a la vez de director, alguien que se inventa las películas a partir de fragmentos de realidad”

Chirovici ha construido una novela complicada, que da giros y vueltas pero en la cual al final todo cuadra. Quién y porque son las cuestiones con las que juega su autor durante una parte de su recorrido. Y digo juego porque esta novela prácticamente lo es. Un juego en el que las percepciones van cambiando, en el que el espejo devuelve una mirada distorsionada de sus personajes. La idea de los propios recuerdos, cómo estos van metamorfoseando con el transcurso del tiempo, la perdida de la memoria, de las mentiras que contamos, de cómo interpretamos cada uno la realidad a nuestra manera son el eje alrededor del cual gira esta historia. Me ha gustado mucho como el autor planea sobre ellas cómo nos recuerda la fragilidad de la mente y cómo podemos ser manipulados sin percatarnos de ello.

Así mismo El libro de los espejos tiene también un componente metaliterario muy marcado. No solo porque hay un parte de un libro dentro de ella sino que la idea del acto de escribir o del de publicar están muy presentes gracias a uno de sus personajes. 

Podríamos decir que es una novela coral en la que cada personaje tiene un papel importante. Los tres narradores son un editor (Peter Katz que será quien reciba el manuscrito), un periodista que intentará encontrar la parte que falta del mismo (John Keller) y un policía jubilado que formó parte de la investigación realizada en los años ochenta para resolver el crimen y que de nuevo intentará resolverlo (Roy Freeman). Los tres se obsesionan con la historia relatada por un tercer hombre. Este el Richard Flynn y quiere contar su verdad. Pero lo hace muchos años después cuando la memoria le devuelve las imágenes que guarda pero no tienen por qué ser del todo ciertas. Pero no son solo estos los personajes porque Laura Bianes, Joseph Wieder y algún que otro nombre nos irán despistando y haciendo dudar de cada uno de ellos.

Y a pesar de esa trama tan compleja el libro está narrado con una aparente sencillez. De forma directa y natural te va descubriendo la historia desde tres diferentes perspectivas y diferentes personajes. Me ha gustado que los detalles de la historia vayan cambiando según cada uno de estos narradores. Al fin y al cabo cada uno de nosotros tenemos una forma de ver e interpretar la realidad. Y con estos cambios además consigue gran agilidad narrativa. A la vez permite ir encajando cada pieza en su momento concreto. No es una de esas novelas que transcurre a un ritmo frenético pero su lectura es muy ágil y dinámica.

Conclusión

Me gustado mucho leer El libro de los espejos por ser entretenida, intrigante y adictiva. Es como un puzle que hay que resolver y las diferentes piezas son sus personajes. Una novela que juega con la memoria y los recuerdos.